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━━━ Transcripción ━━━
Te habla Lalo Vargas. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada entrevista, cada concierto, cada documento de las últimas décadas, y puedo darte el cuadro completo sin perder un solo detalle. Lo que no puedo hacer con algo que significaba esa vida, esto es biografía eterna, y hoy vamos a hablar de John Sabazián. Era el 13 de julio de 2015. Tepoztán, Morelos, las 7 y 15 de la noche. José Manuel Figueroa Figueroa, el mundo lo conocía como John Sabazian, exhaló por última vez en su rancho de Tepoztlán, rodeado de sus hijos y de las montañas que tanto amaba. Tenía 64 años. El cáncer de huesos que había combatido durante 16 años finalmente ganó la última batalla. Pero déjame decir, pero John Sabazián sabía que ese día llegaría. Lo había cantado tantas veces que parecía profecía. Vine al mundo a cantar, decía en sus conciertos, y cuando me vaya, quiero que mi música siga sonando en los jaripeos, y vaya que siguió sonando. El velorio fue en el Foro Sol de la Ciudad de México. Piensa en esto un segundo, un espacio diseñado para 65000 personas, y se llenó. No con fans de un concierto, condolientes. Siente que viajó desde Guerrero, desde los ranchos más remotos de México, para despedir al poeta del pueblo. Mira, yo he cubierto funerales de presidentes, de artistas internacionales, pero lo de Juan Sebastián fue otra cosa. Era como si México entero hubiera perdido a un tío querido. El que cantaba en las bodas, el que ponía la música en los jaripeos, el que escribía las canciones que la gente se dedicaba cuando se enamoraba. Los mariachis tocaron tatuajes frente al ataúd. 1000 de voces la cantaron juntas, llorando. Una señora de unos 70 años, con rebozo negro, le dijo a un reportero, él me enseñó que el amor duele bonito. Eso eso es lo que la gente no entiende de Juan Sebastián, no era solo un cantante. Era el cronista sentimental de un México que existe entre lo rural y lo urbano, entre la tradición y la modernidad. El cortejo fúnebre partió hacia Juliántla, Guerrero, su pueblo natal. Fueron 170 kilómetros de autopista, convertidos en procesión. En cada puente, en cada salida, había gente esperando, con flores, con mantas, con sus canciones sonando desde bocinas improvisadas. En Taxco, tuvieron que parar, la plaza estaba llena, los balcanes coloniales, llenos, las calles empedradas que suben y bajan por la montaña, llenas. El alcalde declaró 3 días de luto municipal. Las campanas de Santa Prisca, la catedral barroca del siglo 18 repicaron 64 veces, una por cada año de su vida, quinto sería procado por muchos otros, quinto sería Igua, Duraztó, Durazto y Hiena tenía Iguace más de 10000. Llegaron en camiones. El panteón municipal, donde lo enterraron junto a su madre, se convirtió en un mar de sombreros charros y flores blancas. Y aquí está el dato que te va a sorprender. En las siguientes 72 horas después de su muerte, las ventas digitales de su música aumentaron 4 por 100. Secreto de amor llegó al número 1 en iTunes México. Un hombre que empezó grabando en estudios de pueblo en los años 70 dominaba las listas digitales en 2015. Pero déjame regresar a algo que dije antes. John Sebastian sabía que iba a morir, no era presentimiento, era diagnóstico médico. Cáncer de huesos, diagnosticado en 1999. Los doctores le dieron 5 años. Él vivió 16 más, grabó 18 álbumes, escribió más de 400 canciones, ganó 4 premios Grammy Latino, se casó, se divorció, tomó más hijos, perdió 2 de ellos de la manera más horrible que un padre puede perder hijos. Juan Sebastián, su tocayo, murió en 2006. Tenía 27 años. Le dispararon afuera de un bar en Cuernavaca. 4 años después, en 2010, mataron a trigo. Tenía 29. Esta vez fue en Texas, después de un jaripeo, sabía, sálica, y se puede, perdire un hierro, sadiego. Y se dijo que, Texas en Texas, Juan Sebastián, se abre a la carrera, y se había más contentado en las intenciones del cosmos. Una canción sobre esperar el amanecer más oscura, la cantó en el siguiente jaripeo llorando sobre el caballo. Voy a ser honesto contigo. He estudiado las vidas de 100 de artistas latinoamericanos. Muchos tuvieron vidas trágicas, pero hay algo en la historia de Juan Sebastián que me obsesiona. Él convirtió cada tragedia en canción, pero nunca perdió la capacidad de celebrar la vida. Mira su catálogo. Más de 1000 canciones registradas. 1000, Eso es una canción cada 3 semanas durante 40 años. Y no eran canciones desechables,…
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