Hay sonidos que no se olvidan. Hay silencios que te obligan a mirar donde no quieres.
Miguel es un pianista ciego cuya vida es una partitura de obsesiones. Incapaz de ver, su mundo se rige por una simetría y un control absoluto donde cada sonido, paso o respiración es una nota que debe ser medida y corregida. Su casa no es un hogar, es una caja de resonancia perfecta donde no tolera un solo error.
Sara acaba de cruzar el umbral, sin saber que, en su oscuridad, él lo vigila todo.
Créditos:
REQUISITOS PARA LA EXPERIENCIA:
Contacto Profesional / Dossier:crissmv36@gmail.com
El horror no se ve, se escucha.